27 febrero 2007
Entoces mirarías
No podría dejar de mirar tus ojos
lo intentaría
sería inútil como vivir del rastrojo,
como dormir con leones
envuelto con carne en adobo.
Y ahora, solo quiero mirar el fondo de mi copa, es un deseo tirante como una cuerda de tender, es un esfuerzo enorme el que la vergüenza acaba por extender. Me miro los pies y miro alrededor, pero sin dejar tus ojos fuera de la visión, como si el borde de mi ángulo visual tuviera alguna extraña relación tangente con tu mar. Con un dar, que dejaría pobre a cualquier millonario galán, con un deseo acérrimo de encontrar tu hombro y mi cabeza, allí, mirando como se funde la realidad con mi ficción, como ronronea el león.
Mientras el agua da forma excéntrica a una melodía de ninfas, que salta de soplo en soplo de aire, doblando las necedades, lo accesorio y lo banalmente mortal, la luz da forma a un bosque espeso donde flota salinidad, incluso de los pies de los árboles. Un musgo blanco reposa en sus cortezas. Y aun así en este espectáculo fractal, incluso con todo este decorado aparecido de tal vez un origen fantasmal, tus ojos absorben la luz, como si ni esta quisiera dejar de tocarte. Duermo…
Etiquetas: 1 segundo
26 febrero 2007
Cualquiera puede crear el mundo
Pasa un segundo, el cielo se apaga por completo, un silencio insípido frota el aire como un arco intentando sacar notas de unas cuerdas invisibles. Por un momento todo está claro, el caos, como una serpiente enfurecida, se revuelca y cambia de forma constantemente. Todo lo que parecía lógico y normal deja de serlo, todo cambia sus propiedades inalterables a cada fracción de segundo, y la materia encoge, estira, se sobrecoge y nos mira con burlona inexistencia. En cuestión de segundos todo se colapsa hacia un mismo punto, donde transforma la oscuridad en una luz puntual.
Un gran silencio. Una gran oscuridad. El buen fin de un desarrollo fatuo e insolente. Y en el fondo de la oscuridad eterna que penetra en todo el infinito hasta convertirlo en nada, flota, como una lagrima suspendida en eterna caída, un punto insignificante de luz. Es una palabra, es la palabra que crea un nuevo universo. Que al ser pronunciada hace que la nada se retuerza sobre si misma para dar paso al caos de nuevo. A la creación de un nuevo desorden organizativo. La nueva creación se esparce de nuevo como una infección, donde se acumula demasiada, se forman nuevas palabras que dan lugar a otros universos que se mezclan entre si dando forma y envolviendo a la nada.
Creo que la primera palabra que se pronuncio en este universo fue fuego, porque es un universo bello y agresivo, porque lo consume todo, porque hace que todo esparza su olor antes de extinguirse, porque nos deslumbra con brillos y colores que no llegamos a entender jamás, porque no ha dado vida y nos dará muerte, porque nos da la experiencia y nos da ejemplos que nunca sabemos descifrar, porque nos hipnotiza a veces y no somos conscientes de que estamos enganchados a ello, pero si, somos unos yonkis de la vida unos más que otros pero mientras estemos aquí seguimos siéndolo. Porque tal vez por eso basamos nuestras vidas en el agua, porque tal vez queremos alejarnos de eso que nos creó y nos puede destruir con solo tocarnos.
Etiquetas: Cuentos
19 febrero 2007
Cuento del pasado
Lo recuerdo como un lugar verde y marrón, color naturaleza, con los rayos de luz más astutos que habían conseguido esquivar todas las ramas del techo de árboles para posarse en el agua, en las hierbas y en las alas de las libélulas y de los mosquitos. Todo parecía poder seguir funcionando sin nuestra presencia. Pero yo notaba que aquel lugar, aparentemente oscuro en algunos rincones, sentía que podía haber sido parte de esa burbuja de vida.
El ruido de cristales de agua chistaba por todo el lugar, rebotaba en las hendiduras de la corteza de los troncos. Dejaba un aire de pasividad y tranquilidad, donde poder descansar indefinidamente hasta que la corriente del río limpiara todos y cada uno de los rincones de nuestra encorvada mente. Un chirrido de cigarras, o algún animal similar, brotaba del suelo, que olía a verano hasta lo más profundo.
Hacía un calor espantoso y el canto del agua nos llamaba desde el cauce del río, nos invitaba a que apagáramos nuestro sofoco allí dentro. Nos acercamos al borde del agua, y sin pensarlo dos veces me zambullí en el agua. Recuerdo a cámara lenta el contacto con el agua. Una sensación que comprimió mis pulmones cortando instantáneamente la respiración acompañada de un agarrotamiento de todos los músculos fue lo siguiente. Por el poco aire que conservaba en mi interior salí a flote de nuevo, aunque yo ya pensaba que había muerto.
Al principio no había comprendido toda esta confusión, básicamente es que el agua estaba helada, ya que ninguna parte estaba lo suficientemente estancada como para absorber el calor del sol. Después nade por allí unos minutos, me dolía todo el cuerpo y no podía parar de hacer castañetear los dientes. Pero me sentí por unos segundos más vivo que de costumbre, a pesar del color azulado y amoratado que estaba cogiendo mi cuerpo.
16 febrero 2007
Historias de lo natural
Pongamos que hay un señorito, que es dueño y señor de los bienes del trabajo, llamémosle Señorito. Pongamos a otro que vive en la oscuridad y es como una mula de carga, siempre cargándolo todo a la espalda, llamémoslo Batman.
Señorito divaga y reparte faena por doquier a todos sus súbditos, cede tareas arduas y peligrosas a Batman que de entre las sombras deja a Señorito en muy buena posición respecto al exterior. Entre ellos la base y las altas esferas observan, acometen con pruebas y evalúan. Señorito pocas cosas hace de más, ha de jugar con sus niñas, ir a la opera clasista y dominar el flujo laboral. Para eso esta Batman, personaje sin el cual la ley y el orden harían que todo cayese a los pies de quienes están ocupados y no pueden atender.
En fin, las cosas nunca cambian, siempre hay una traspapelación a la hora de determinar los cargos, pero como todos hemos asumido la regia razón de que estamos abnegados, vamos a reuniones donde solo escuchamos tonterías, y me suena tanto a historia clásica que me dan ganas de vomitar. Pero me pongo la mano en la boca del estomago y les regalo una maravillosa sonrisa de apreciación (o tal vez mi misma cara de poker de siempre).
¡Bendito mundo del trabajo a veces te odio tanto! Has malgastado tantas horas de la vida de la gente que mereces morir ahorcado.
Etiquetas: Daylife
Un lugar para soñar
Ya no hay donde tenderse a reposar. Siempre perseguido por dragones que se van quedando atrás pero muy poco a poco, mientras, notas sus llamas y el olor a azufre mientras caminas sin mirar atrás. Ya duelen los ojos de no poder cerrarlos ni siquiera el tiempo necesario. Y las articulaciones se convierten en sacos de alfileres que al mínimo movimiento producen un pinchazo. Aun, con la nariz llena de mocos y los ojos envueltos en lágrimas, sigo pensando en seguir aguantando hasta el final, hay quien diría, hasta que el alma se me doblegue, pero la noche deja todas esas estrellas en el cielo y quiero volar sin el menor esfuerzo. Ver que tú lo has comprendido y notar que me sigues, soñaría entonces:
Soñaría ese sitio, donde el cielo es rosa, el mar azul, la arena morada, la hierva granate, el aire huele a naranja, donde no hace falta comer, donde la gravedad es la mitad, las personas son sombras que se superponen (menos tres), no se conocen las palabras distancia soledad o rencor, allí las enfermedades hacen cosquillas.
Por las mañanas el sol te levanta hablándote amablemente y a la noche la luna te contará historias para dormir con su brillo tenue y su voz pausada. Mientras el mar, lleno de peces que visten de traje y bailan sobre el, va y viene dejando cristales de todos los colores sobre la arena, haciendo dibujos. Habrá duendes que aparecen solo al pronunciar su nombre, y contaran historias en las que solo podrás reír. No hace ni frío ni calor que es suficiente razón para que las fresas salgan en cualquier parte. El viento hace reír, mientras los pájaros ríen también y la luz deja espejismos oro y plata que puedes traspasar con las manos.
Cantaras una canción que las olas te susurraran y el resto de este universo se sumarán a ti, y a cada nota se formara una escalera en espiral que subirá hasta el cielo, donde duerme la única nube. Y allí podrás disfrutar del roce de sus lágrimas en lluvia.
Es un lugar secreto, y la única forma de comunicarse con el exterior será mandando mensajes o cuentos en botellas.
Y cuando despierto estoy un poco más cerca y más cerca. Aunque nunca recuerdo este sueño cuando estoy en la realidad…
Etiquetas: 1 segundo
14 febrero 2007
Ella
-¿Dormirías aquí para siempre? – Ella se acomodaba entre sus piernas apoyando su espalda en su pecho y con la cabeza inclinada hacia uno de sus hombros, miraba como se fundían los dos azules, allí en el infinito.
- A veces sueño con este momento. – Cerró los ojos, los reflejos del mar habían quedado fijados en su retina, miles de células se recomponía de la muerte de sus compañeras cercanas.
El mar rompía contra las rocas, y un viento cargado de pequeñas gotas de esa extraña fuerza natural, subía en espirales de viento caprichoso y se posaban distraídamente sobre sus caras, sus dedos, que tanto unos como otros querían abandonarse juntos. Y con este mismo capricho subía hacia él aquel aroma de encuentros, de ilusiones y decepciones, de imágenes para toda la vida y sensaciones para guardar en ese baúl que nos acompañara hasta el último día de nuestras vidas. Aquel olor que decía soy yo, estoy aquí junto a ti, puedes cerrar los ojos mientras yo cuido de ti. Se reclino sobre la roca y cerró los ojos.
El calor de ambos flotaba entre los pliegues que separaban sus cuerpos haciéndolos estar aun más cerca de lo que estaban. Los dos cascarones seguían allí, al azote del viento y del mar, pero sus mentes empezaban a elevarse hacia el cielo azul, donde se esparcían los últimos rayos de luz.
Cuando todo se oscureció eran dos estrellas más.
11 febrero 2007
Ni una palabra
Sería tan fácil perderme. Nadar entre todas esas cosas que no conozco de ti. Seria tan fácil dejarme arrastrar por todo este vendaval que brota del gran cielo estrellado. Seria tan fácil que me dieras una razón para odiarte, y que yo la convirtiera en un gato que huye con los pelos erizados. Sería tan fácil que te acercaras a mí y saliera corriendo a esconderme en una esquina, desde la que miraría agazapado si aun sigues ahí. Sería tan fácil que dejaras de mirarme y yo no pudiera para de hacerlo hasta que volvieras tu mirada sobre mi de nuevo. Sería tan fácil que solo con respirar cerca del cuello se erizaran todos los pelos del cuerpo, y un escalofrío enfriara todo para luego arder violentamente.
Pero nada es fácil, y me gustaría saber si somos nosotros los que lo hacemos difícil, o ese que tal vez la naturaleza del caos hace que queramos las cosas imposibles, es solo que mientras no tenga nada de eso, una especie de idea que formo de ti flota aquí y allá. Pienso en otra cosa, o no pienso en nada, pero ahí sigues flotando.
Entonces recuerdo que estoy solo para siempre. De repente, como si se acabara una película, la luz de la realidad olvida cada falsa idea que hubiera crecido en la oscuridad, se desvanecen las estrellas del cielo, y lo veo todo tan claro. Recojo mis cosas y me voy de aquí. Esa siempre es la idea que sucede a esta otra sensación, pero estoy tan cansado de huir, de que sea tan inútil.
Alegría, si supiera que hacer, seguramente no escribiría una palabra.
Etiquetas: Vómitos
Noche
Era de cristal, por fuera. Por dentro solo había un gran halo de vacío. Podría haber rozado lo más mínimo con cualquier esquina de los muebles de la habitación y haberse roto en mil pedazos, pero estaba intacto. Podría haberse dejado olvidado sus recuerdos, que hubiera quedado en aquella oscura cueva a la que llamaban bar. ¿Entonces que pasaría? ¿Que pasaría cuando le tocase y estallara como una copa reaccionando a un cambio de temperatura? Eso también lo olvidó, y sin darse cuenta de nada de lo que ocurría alrededor, salvo la imagen que había elegido del exterior, que rebotaba por el interior reflejando en todas direcciones; y ya no había nada en medio. Como inmersos en un fluido viscoso, alejados de todo lo demás, convertían unas pequeñas chispas en una gran hoguera, de la que brotaban explosiones de lo que algunos llamarían placer carnal.
La luz que habían creado flotaba en el espacio. Formando un solo paréntesis, miraban las alucinaciones que la luz formaba a partir de cualquier forma que la atravesase. Las respiraciones hacían un compás desigual, pero como dos instrumentos orquestados. Y un hormigueo que pasaba a través de sus cuerpos y que poco a poco les provocaba una iniciación al sueño difícilmente evitable.
Pensó entonces en aquella imagen. Escapaba hacia algún sitio sin saber muy bien porque, una fila larga de edificios serpenteaba a ambos lados de la calle, pero cuando llegaba a la altura de cada bloque, parecían convertirse en enormes guardianes de piedra, entonces corría, seguía corriendo y mas gigantes se giraban hacia el para extraerle sus propias voluntades.
Sintió que algo lo asía desde su espalda, se relajo y la imagen desapareció y todo se fundió en una oscuridad placentera.
Etiquetas: Vómitos
08 febrero 2007
Último suspiro
Es la hora de dormir y el vodka ahoga los últimos pensamientos de hoy. Ante todo olvido, de mí hacia muchas cosas, hacia mí de prácticamente todo. Describo una vez más la interminable parábola de la soledad y es como escupir sangre sin saber de donde sale. A veces no noto el cuerpo, a vece no noto el hambre, a veces incluso me parece notar que no estoy ni vivo, pero siempre hay una certeza. Esta certeza ni si quiera tiene porque ser fija, de hecho puede variar en segundos o mantenerse fija durante años.
Háblame de todas esas certezas que tenías y ahora no tienes. Y me odio a mi mismo viendo como me pudren esas palabras. Despego mis labios para decir tu nombre, ahora que nadie lo escucha, porque te llamo por si te llegara mi petición de alguna forma extravagante. Pero soy harto escéptico, tanto que a veces ha sido demasiado excesivo. Tanto que cuando algo bueno ocurre no pienso que realmente me este pasando, me pellizco mentalmente para despertar de esas ensoñaciones que pueblan mis días; ¿quién sabe? Tal vez solo escapo de mi mismo, pero sin ellas seria un desgraciado.
Ahora pienso en hablar con tu cuerpo mientras duermes. Soy un verdadero vampiro de sueños irreales. Pero no importa, porque a la mañana siguiente me levanto y se que no recordare nada. Sólo que el calor de las sabanas solo es mío.
Hay un reflejo en el espejo, las gotas resbalan sobre la brillante superficie; no consigo ver mi cara.
Adivina adivinanza
Si hubiera olvidado quien soy, tal vez podríais engañarme diciendo que soy un objeto imaginario más. Una fantasía de las que hablan las historias de siempre, esas que desvirtúa el recuerdo al paso por múltiples mentes, esas reacciones tan puras que son casi imposibles de encontrar en la realidad. Te cruzas conmigo todos los días, yo perforo tus ideas hasta que consigo unir el rompecabezas que consigue la estructura ideal para que miles de señas identifiquen una sola idea, eso soy yo.
Y tú aun te obcecas en no creer en mí. Pero no puedes evitarme, porque no soy corpóreo, porque no existo en tu realidad como un ente físico. Porque soy más escurridizo que el viento y me cuelo en las rendijas que hay entre tus ideas, y todo se vuelve maleable a mi voluntad, crujen las ideas preestablecidas y se deforman como en un cuadro surrealista.
Soy el fuego que nunca podrás apagar, en tu corazón si eres impulsivo y en tu mente si eres, lo que sea lo contrario; no quiero recordarlo. Olvidas que existo y tu falta de fe en mi hace que broten salinas gotas de tus ojos. Olvida mis recuerdos y serás un espantapájaros más, de esos que caminan y caminan, aunque en realidad siempre están en el mismo campo bajo el mismo sol.
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01 febrero 2007
Terceros
Sabía que llegaría tarde, pero le importaba bastante poco, la verdad es que no le importaba nada en absoluto. Tenia un poco de resaca, resaca casera. Busco desnudo por la habitación algo que ponerse, se aseo y se lió un cigarrillo. En escasos veinte minutos estaba preparado para salir, pero seguía sentado en el borde de la cama, mirando la almohada como si quisiera seguir allí aun. Pensó un poco en todo lo que no había dicho, y hubiera querido, el día anterior y se calzo las zapatillas. Encendió el pitillo, la primera calada de hoy, pensó.
Ahora pensaba en como se encontraba ayer por la tarde, cuando le dieron aquellas arcadas. No pensaba que algo le hubiera hecho daño, al menos de la comida. Busco las llaves en el bolsillo y cerro con llave al salir. “she stole the keys to my home and then she lock herself out”. Se puso los cascos.
Es curioso, a las ocho hay muchos menos policías por la calle. ¿Quién sabe? Tal vez halla menos delitos, o tal vez a ellos tampoco les guste madrugar. Penso en aquel local cerca de su casa en el que descargaban y cargaban cosas en furgonetas a las tres o cuatro de la mañana.
Llegó al anden, ¿la gente que promociono la creación de los primeros trenes se les pasaría alguna vez por la cabeza que esto llegara a ser así? Torniquetes de metal por donde pasabas un trozo de cartón por el que pagabas dinero. Miles de túneles bajo tierra que llegaban a unas vías que se introducían en la profundidad oscura del interior del subsuelo y que solo salían al exterior cuando ya te habías alejado suficiente de la ciudad, como topos extremadamente precavidos. Entonces podías mirar el paisaje, como en los primeros trenes, porque en esos subsuelos solo se veía oscuridad, cables, pasillos que daban a puertas secretas, alguna que otra luz para el mantenimiento y otros túneles que cruzaban, como calles desiertas donde cualquier ser sobrenatural puede saltar hacia ti de lo más profundo, de lo negro.
Subió al tren los dos primero vagones estaban semivacios, pero el tren siempre se pasaba de largo en esa parada, el andén es enorme, y siempre acababa subiendo en el tercero o así. Como este estaba más lleno decidió pasar al siguiente, allí se sentó tranquilamente en uno de los asientos plegables de al lado de la puerta. Saco el libro y se puso a leer. Al principio no le había gustado la simplicidad de la escritura, razonable que el protagonista estaba en una edad temprana, pero ahora se había enganchado de alguna manera extraña al personaje, y disfrutaba leyendo, aunque le entristecía que esto le hubiera ocurrido casi al final del libro. Cuando el tren se decidió a salir a la superficie, alternaba el libro con los paisajes, algo de lo que disfrutaba ya que aun no se había aburrido del recorrido.
El trayecto se hizo corto, normalmente así solía ser. Guardó el libro a cinco páginas del final y salió a la calle.
Etiquetas: Daylife
