Alguien ha dejado unas huellas sobre este cristal de alma, absorto por el animalismo con que se retuercen las curvas de las yemas. Dentro el aire viciado crea condensación confusa de ideas autodestructivas, dejando las figuras a través de la unión entre los dos mundos, como un desfile de formas y colores carente de todo esplendor.
Ha decidido perder el sentido inscrito en lo natural, abandonado por completo a los devaneos de macrocosmos, ha perdido la fe en la fuerza que mueve el universo, incapaz de creer que le puede ser útil.
Siempre ha de haber una sonrisa en los labios, cuando unas lagrimas amargas han de ser expulsadas porque el aire viciado es demasiado para no morir dentro. Se transforman en esa especie de símbolo natural, solo aquí lo parece ser nada más. Como un barco a lo lejos, van navegando pensamientos que tardaran años en volver, una especie de melancolía por esta partida deja yermos campos de secano abandonado de Machado, dentro muy dentro, espera un niño en el arcen de una carretera comarcal a que alguien juegue con el a la pelota. Pero se han ido y no he de molestarme ni olvidarme, ahora en la libertad de mis ataduras destierro el ciego deseo de ser una persona, un animal de dos patas abandonado a sus apetencias.
Todos esperan un castigo por sus acciones, algunos incluso lo temen. Yo solo tengo una vida accesoria, mejor de la que muchas personas querrían, pero vacía ¿Cómo es posible? ¿Sería razón suficiente para dejar de pensar que es algo malo? Todos corren, algunos incluso vuelan. Yo también quiero volar, dejar que los vientos me lleven a un lugar seguro donde dejar las preocupaciones que matan mi ser. El ser otra vez… tal vez.
Pero hoy no es el día, aun no tengo mis preciadas plumas, aun tengo en desarrollo el aprendizaje de los vientos, con los que al fin pueda despegar. El periodo de espera es proporcional a lo que obtienes, tal vez me repita una y otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario