Cogió su saco de los útiles personales, los ato a un palo en forma de atillo, se puso el abrigo gentilmente, despacio, como bailando, y abandono la estancia con un suspirado hasta luego. Ambos sabían que era mentira, que no se verían luego, tal vez nunca; salvo que la existencia del caos los dejara caer en el mismo sitio en el mismo momento, tal vez no haya tanto azar, ¿quien sabe?
Solo dormiré dos horas mas-, el peso de los hombros le hacia encorvarse hacia delante, la pesadez en los músculos de los omoplatos le hacia cambiar de postura constantemente, y un acido sabor en la boca, como a melancolía, doblaba sus pensamientos a voluntad. Pensaba en lo perfecta que podía ser una flor, de lo gratamente atractivo que podía ser su olor, de la ponzoñosa actividad que llevan para ellas los insectos, de la perpetuidad mortal de su imagen en el cerebro. Pero, cuando piensas en algo, tienes muchas probabilidades de seguir pensando en ello, si tienes un estado de ánimo, eres proclive a seguir teniéndolo si no tienes la fuerza para cambiarlo. Si no tienes esta virtud entones tendrás que ganártela con tu esfuerzo sufrimiento y dedicación, ¿pero es eso lo que estaban buscando? ¿O solo se intentaban encontrar a ellos mismos? ¿Tal vez el otro solo generara un ambiente adecuado para poder buscarse cada un a el mismo? Tampoco creo que supieran las respuestas a estas preguntas. Últimamente (últimamente parece haberse convertido en una frase muy habitual en mi expresión, no creo que sea por nada bueno) no conseguían dar respuesta a nada, todo parecía carecer de sentido, todo era banal y absurdo.
Entones apareciste tu. (Ojala fuera verdad…) Pero desgraciadamente no es así, desgraciadamente o no tanto, las cosas no suelen salir como planeamos, eso es algo que tenemos que aprender, desgraciadamente es muy complicado, es mas fácil ilusionarse y perder el sentido en el éxtasis, que morir en la decadencia soledad frustrada de ser un punto negro, de esos que lo engullen todo a su alrededor pero no dan señales de su propia existencia, como espectadores astrales que se alimentan del contenido de lo material, haciéndolo pasar a otro estado inimaginable.
Anoche vino la soledad a visitarme, le dije: “hoy quiero estar solo, vete por favor”. Estas visitas agotan mis fuerzas, nublan mi ánimo y encojen mis huesos, dejando un estado de nubosidad interna, como de perdición abandono.
Pero la caída es solo el principio, eso lo sabían los dos también, ahora ¿Cuánto tardaría esto en llegar? La alarma sonó en el reloj del salón del vecino, con cada golpe estaba un poco mas cerca del suelo, algo así como si hubiera abandonado su cuerpo, abandonado al abandono Chinato.
Con los pies en la tierra de nuevo, absuelto de su pecado de no ser una persona ligada a la personalidad de otro ente, su cuerpo por fin respondió a la orden de movimiento, se levanto, sus pies eran algodones sobre la alfombra, estaba en un estado de hipersensibilidad. Un zumbido ataco sus nervios, solo perceptible a nivel auditivo, y una orden inmediata de volver a sentarse ocupo todo su entendimiento. Como un acto reflejo se dejo caer en el suelo, la presión agotaba sus fuerza y una leve perdida de la visión en forma de resplandor se adueño de el. Abandonado al desmayo producido posiblemente por la falta de azúcar, vendió su alma, la recupero, la transformo, la mato y la resucito.
Cuando despertó sabia que su ser estaba completamente limpio, que una especie de encantamiento que había tenido durante unos segundos, le había llevado a un mundo que nunca había visto, y vagamente había oído hablar de el.
-¿Dónde estoy, es este mi cuerpo? ¿Cuándo he vuelto a la vida?
Una gota de sangre resbalo hasta su mejilla, entonces…
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