Descansando sobre una frágil mentira, negando su propia voluntad, y que esta existiera, doblando el tiempo en planos rectangulares, poniéndoles letra y número. Nada esperas espectro alado de justicia sabia. Desplumas sobre mí tu gracia que da dolor a las penas que dominan la perturbada visión de mi corazón. Hazme hundir con tu espada los pies sobre el barro, que tu juicio llene cada rincón de mi cuerpo y lo abandone en la desesperación. Nubla mi entendimiento con el viento de tus movimientos sobre mi cabeza, olvidada y con ella todos los sueños.
Saca mis entrañas con las manos, remueve busca algo con vida, aliméntate de mi ser espectro. Olvida todo lo que no has conseguido y limítate a darme el veredicto que merezco, así entones podré darme cuenta de que soy el único responsable de todo esto. Pero mis entrañas están sobre mis pies esparcidas, y tus vestimentas siguen las voluntades del viento, mientras observas la mi caída. Me pregunto en este momento si podré salir de esta, ¿podré solucionar este mal entendido? ¿Volveré a estar solo contra todos los miedos que me asolan? Tú, ángel de la destrucción que has venido a mostrarme todos mis males y dolores para verme hundido, sabes todas las respuestas para estas duendeantes preguntas.
Se que el equilibrio volverá, que a la calma le seguirá un estado de satisfacción proporcional al castigo que me has imputado, pero mi tiempo esta plegado, numerado y disperso por el aire que me rodea, ¿Cómo encontrare donde parar? ¿Dónde empezar? Esto no tiene sentido, solo lo intento buscar porque es la propiedad intrínsecas de los seres vivos, pero no he aceptado, no he aceptado tantas cosas. ¿O tal vez no quiero? Espero que no sea así.
Solo un día tranquilo, tal vez mañana más.
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